Disclaimer

Los personajes no me pertecenen, son propiedad de Joss Whedon, Mutant Enemy, la W.B, UPN y FOX, solo los uso para entretenimiento. No persigo ningún fin comercial.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Un Giro Inesperado

Titulo: Un giro inesperado.
Parejas: Spuffy
Rating: +18
Resumen: Durante el capitulo de Ángel "la chica en cuestión" y la chica que bailaba en la discoteca se da la vuelta por lo que los vampiros la ven.
Escrito para el Challange "que hubiera pasado si..." de Sunnydale Express
Tamaño: 4 Capítulos; 6484 palabras



“Un giro inesperado”



1

Los dos vampiros se giraron mirando hacia donde la chica les había dicho, con un único objetivo, encontrarla entre la multitud. Y lo consiguieron, Buffy bailaba en el centro de la discoteca junto al Inmortal y parecía estar pasándoselo en grande.

Spike no pudo evitar pensar en aquella vez en el Bronze, la primera vez que la vio también estaba bailando… había pasado tanto tiempo desde entonces, y tantas cosas… suspiró, y enseguida frunció el ceño. Aquella no era Buffy, la chica, en su baile había dado una vuelta completa y había podido verlo con total claridad, se parecía, sí, pero no era ella.

– ¿Has visto lo mismo que yo?

– No es Buffy – contestó Ángel igual de extrañado.

– ¿Entonces quién diablos es? – dijo avanzando hacia la chica, abriendose camino entre la gente que bailaba en la discoteca.

– Spike, espera – dijo Ángel mientras cogía la cabeza del demonio y comenzaba a seguirlo de cerca, hasta que le dio alcance y lo detuvo agarrandolo del brazo – esperemos a que esté sola.

– No tengo paciencia, peach, y lo sabes.

– Solo digo que el idiota del Inmortal está con ella y no sabemos lo que sabrá él. No sé Spike, aquí pasa algo.

Odiaba admitirlo, pero Ángel tenía razón, algo no andaba bien. Primero se suponía que Buffy estaba metida en algún lio con el Inmortal, en problemas, después que estaban juntos, y ahora… ¿había una Buffy falsa? – De acuerdo, esperaremos a que se quede sola.

Después de media hora en la que se había puesto a prueba la paciencia de ambos vampiros, por fin la chica se separó del Inmortal, parecía dirigirse al baño. Ángel estaba tomando un trago de su copa cuando Spike le dio un leve codazo para llamar su atención. No hizo falta decir nada más. Ambos vampiros fueron tras la chica y esperaron a que saliera del baño.

– Hola preciosa – dijo Spike interponiéndose en su camino.

– No tengo tiempo para esto.

– ¿Te llamas Buffy? – preguntó Ángel.

– Eso depende ¿Quiénes sois?

Spike acercó su cara a la de ella y le habló con actitud amenazante – Ahora mismo vas a decirme porqué te haces pasar por la Cazadora.

– No sé de qué me hablas – dijo ella intentando pasar entre los dos vampiros, pero Spike la agarró del brazo, para detenerla – Suéltame.

– ¿Quién eres? – preguntó Ángel que empezaba a perder la paciencia.

–Chicos de verdad, será mejor que me dejeis, mi novio es muy celoso y…

– ¿tu novio? ¿ese imbécil del Inmortal? ¡Vamos, habla de una bloody vez!

– ¡Qué me sueltes he dicho! – dijo la chica deshaciéndose del brazo de Spike y dándole un golpe en la nariz.

El vampiro se llevó la mano a la cara como si así el dolor fuera a remitir – ¡Bloody hell! – murmuró mientras la chica se alejaba de los dos vampiros – no será ella pero pega igual.

– Salgamos de aquí – comentó Ángel con seriedad – está claro que no va a decirnos nada.

– Ella no, pero sé quien va a darme las respuestas que quiero.

Ángel maldijo en voz baja mientras iba tras el otro vampiro, llevando en la mano la bolsa con la cabeza del demonio.


La chica se detuvo en cuanto vio que aquellos dos no la seguían, miró hacia donde seguía estando su acompañante, no se había percatado de nada, y sacó de su bolso su teléfono móvil.

*** *** ***

Buffy estaba en su apartamento de Londres, salía de la ducha con el albornoz puesto, corriendo hacia la mesita de noche, donde había dejado su móvil que había empezado a sonar.

– ¿Diga? – oyó una voz al otro lado que se mezclaba con el ruido de la música – ¿si?
– Soy yo – repitió la chica – Buffy ¿me oyes?
– Si, si, ahora sí.
– Te decía que tenemos un problema.
– ¿De que se trata?
– Acaban de estar aquí unos tipos que sabían que yo no era tú.
– ¿Sabes quienes eran?
– No, no los había visto en mi vida. Creo que uno era inglés.
– Sarah, tu sigue con la misión, yo me encargo de este asunto.
– Claro, tú eres la jefa.

Buffy no había contado con que algo así pudiera suceder, en Roma no había nadie que pudiera reconocer a Sarah y darse cuenta de que no era la autentica Buffy. Pero ahora había dos tipos que sabían la verdad, uno de ellos inglés… sintió una corazonada ¿y si se trataba de…? pero no, no podía ser él. Estaba muerto, murió en Sunnydale. Hacía ya mucho que había dejado de pensar que volvería a verlo, lo había aceptado, asumido, aunque aún no había podido olvidarlo. Y no creía que jamás pudiera hacerlo. Nadie había profundizado nunca dentro de ella como lo había hecho Spike. Decidió que era mejor no pensar en eso. Tenía que actuar y deprisa, no podía permitir que el plan se viniera abajo, si el Inmortal se daba cuenta del engaño… estarían en problemas. Se vistió lo más rápido que pudo y lo preparó todo para salir esa misma noche, tenía que tomar el primer vuelo que saliera para Italia.


*** *** ***

Spike y Ángel estaban de nuevo frente a la puerta del apartamento que se suponía pertenecía a la Cazadora. Fue Andrew el que abrió, otra vez, y los invitó a pasar.

– Buffy aún no ha vuelto – dijo con una sonrisa.

– Ya, porque la que está con el Inmortal no es Buffy – dijo Spike entrando.

– ¿Qué está pasando aquí, Andrew? – quiso saber Ángel.

– Así que habeis descubierto la tapadera…

– Exacto, ahora queremos saber donde está Buffy, la autentica…

– Lo siento, pero no puedo daros esa información, es alto secreto.

Spike se abalanzó hacia él cogiendolo del cuello de la camisa. – ¿Dónde está? Habla o te dejo seco – En ese momento sonó el telefono movil de Andrew, que este llevaba en el bolsillo del pantalón. Ángel y Spike cruzaron una mirada y este último pensó si dejar que el chico contestara o no, Andrew se adelantó metiendo la mano en su bolsillo y sacando el móvil. Spike le quitó el aparato de tirón, de forma brusca – El chico ahora mismo no puede contestar, estamos teniendo una conversación importante – dijo y colgó para luego cerrar con fuerza el puño y tirar al suelo el telefono hecho pedazos.

– ¡Eh! Era un último modelo! No tienes derecho a hacer eso.

– ¿Y Buffy? – insistió Ángel.

– Eso Andrew, queremos saber donde está.

– Chicos, ella está bien, no os preocupéis. Es lo único que os puedo decir.

– Es todo lo que necesitamos saber – dijo Ángel – suéltalo Spike.

– ¿Qué? – protestó el otro vampiro mientras dejaba a Andrew libre.

– Tenemos un trabajo pendiente – Ángel alzó la bolsa que contenía la cabeza del demonio y añadió – ¿lo terminamos?

– No voy a volver a L.A. sin saber que está pasando aquí.

– Tenemos llevar la cabeza del demonio a la familia.

– ¿Tenemos?

– ¡No puedes quedarte aquí! – protestó Ángel con actitud infantil – No es justo Spike, volvamos los dos a L.A., luego regresaremos a averiguar que está pasando con Buffy y el Inmortal.

– Me importa una mierda los demonios polca y su jodida familia, ahora mismo lo que quiero es saber porque hay otra Cazadora haciéndose pasar por Buffy. Tiene que haber una razón para que necesite una doble y es lo que voy a averiguar.

– Chicos, chicos, vamos, os lo estoy diciendo, ella está bien.

*** *** ***

Buffy iba en el taxi, de camino al aeropuerto cuando llamó a Andrew, quizás él supiera algo de lo que pasaba en Roma. Esperó que diera señal y cuando descolgó lo que oyó al otro lado la dejó de piedra

– El chico ahora mismo no puede contestar, estamos teniendo una conversación importante.

A Buffy se le paró el corazón, era Spike… no había duda, reconocería esa voz entre un millón. Tras el shock inicial intentó llamar de nuevo pero el pulso le fallaba, los nervios la traicionaban, tenía que relajarse, respiró profundamente y consiguió remarcar, el corazón se le iba a salir del pecho de un momento a otro esperando a que alguien contestara, sin embargo solo pudo oír una voz que le decía que el número al que llamaba no se encontraba disponible. ¿Acaso lo había imaginado? No, era real, había oído su voz ¡Se iba a volver loca! ¿Cómo era posible que Spike estuviera en Roma?


2


Mientras miraba por la ventanilla del avión, Buffy no recordaba haber estado tan nerviosa en su vida. No podía dejar de pensar en lo que había sucedido. Su mente luchaba por encontrar una explicación al hecho de que había oído la voz de Spike al otro lado de la línea ¿Cómo era posible? ¿Cómo podía Spike haber contestado al teléfono móvil de Andrew? ¿Había sido realmente Spike? Puede que solo fuera alguien con una voz parecida a la suya, sí, tenía que ser eso, porque si Spike estuviera vivo, si hubiera encontrado una manera de escapar de la muerte que le atrapó en Sunnydale, se habría presentado delante de ella, él la amaba, ella lo sabía, y ella a él, se lo dijo. Si Spike hubiera encontrado alguna forma de regresar habría vuelto a su vida. Pero… ¿Y si realmente algo así había sucedido? ¿Y si Spike había vuelto de donde quiera que había estado? En ese caso habría ido a buscarla, tenía sentido que hubiera ido a Roma, se supone que ella estaba allí. Cada vez estaba más segura de que era eso lo que había pasado, Spike se había enterado de que Buffy Summers, la Cazadora, vivía en Roma, habría ido a encontrarse con ella y se había topado con su doble. Spike debía ser el tipo inglés del que le había hablado Sarah. Dios, si así era, Spike estaría bastante confuso… sabe dios en qué dimensión infernal había estado todo este tiempo. Andrew no sabía gran cosa de la misión, no podía permitir que el chico metiera la pata, por muy bien entrenado que estuviera como vigilante, seguía siendo Andrew. Spike habría dado con él, y lo estaría interrogando cuando ella llamó “una conversación importante” eso había dicho, todo tenía sentido. Suspiró ¿Por qué tenía que tardar tanto el avión en llegar?

*** *** ***

Medio a regañadientes Spike aceptó regresar a L.A. Después de todo, nada tenía que hacer en Roma ya que según Andrew la verdadera Buffy estaba en Londres, eso suponiendo que el chico hubiese dicho la verdad. Así que, ahí estaban, los dos vampiros decaídos y afligidos, camino del jet privado que ya los esperaba sobre la pista.

– Ella está bien – comentó Ángel.

– Me había hecho a la idea de que la vería – confesó Spike cabizbajo – y ahora resulta… que nunca estuvo aquí.

Ángel comenzó a subir al avión seguido de Spike que llevaba las manos en los bolsillos – Mejor – dijo tomando asiento. Spike buscó su mirada como pidiendo una explicación – ya sabes, porque no está con el Inmortal.

– Ah sí, eso… aunque seguimos sin saber que diablos se trae entre manos – Spike suspiró paseándose, sin querer sentarse mientras que el jet comenzaba su avance por la pista. Algo llevaba un buen rato rondando por su cabeza.

– Buffy tiene sus problemas y nosotros los nuestros. Así son ahora las cosas. Acostúmbrate, es lo mejor que puedes hacer, Spike. Créeme, sé de lo que hablo.

– Sí, tienes razón – dijo Spike con determinación – Buffy tiene problemas y yo mientras estoy perdiendo el tiempo contigo – el vampiro se dio media vuelta dirigiéndose a la compuerta de salida.

Ángel se puso en pie de un salto– ¿Qué? Yo no he dicho eso ¿Qué vas a hacer? – preguntó alterado.

– No es una decisión difícil, peach ¿la maldita cabeza de un demonio o la mujer que amo? Lo tengo bastante claro… – Spike abrió la puerta y saltó del avión en moviendo rondando un poco por el suelo antes de ponerse en pie.

– ¡Spike! – gritó Ángel desde el avión mientras este seguía alejándose, cogiendo la velocidad necesaria para poder despegar.

– Tengo que verla…– murmuró para sí mismo el vampiro mientras se sacudía la suciedad que su chaqueta se había llevado con aquel salto – Ya va siendo hora de volver a la madre patria.


*** *** ***

Cuando el taxi la dejó en su destino, el corazón de la Cazadora dio un vuelco. Allí estaba, el momento de la verdad, solo tenía que salir del taxi, subir al apartamento y hablar con Andrew… y con suerte, Spike aún estaría allí. O por lo menos esperaba que Andrew pudiera decirle donde encontrarlo.

Debería estar pensando en el tema del Inmortal, se suponía que esa era la prioridad, la misión, pero no era así, lo primero y más importante era encontrar a Spike, necesitaba verlo, confirmar sus sospechas. Pensando en esto subió las escaleras hasta que se quedó frente a la puerta dudando si llamar o no. Suspiró un par de veces y se armó de valor.

Levantó la mano dispuesta a llamar pero la puerta se abrió antes de que su puño golpeara la puerta – ¿Spike? – dijo sin poder creérselo aún pese a que tenía al vampiro frente a ella.

Spike había ido al piso de Andrew antes de marcharse a Londres, necesitaba saber con más exactitud donde vivía Buffy, ya se iba, estaba abriendo la puerta cuando la sintió unas milésimas de segundo antes de verla – Buffy… ¿qué…?

Ella se llevó la mano a la boca, sorprendida aún – Spike… – repitió. Él fue a decir algo pero ella se adelantó, dejandolo con la palabra en la boca – No digas nada – Con lentitud dejó que su mano tomara vida propia, dirigiendose al pecho de vampiro, sentía la necesidad de tocarlo – Eres tú – dijo al palparlo buscando sus ojos. Mirandolo fijamente, grabando en su cerebro aquel momento.

– Sí, soy yo, luv – Spike la miraba expectante, sin saber muy bien como actuar, llevó su mano hasta la de ella, aferrandose a ella, apretandola, queriendo así transmitirlo lo que estaba sucediendo dentro de él. Podía sentir la calidez de su piel, el pulso que le temblaba y su suavidad.

Buffy entrelazó sus dedos con los de él sin apartar la vista, como la última vez que lo había tocado, cuando por fin le confesó sus verdaderos sentimientos. Sus ojos se humedecían cada vez más, hasta que llegaron a un punto en que no podían contener las lágrimas. Entonces reaccionó – ¡Spike! – se abalanzó hacia él rodeandolo con sus brazos dejando que más lágrimas salieran de sus ojos – Cuando te oí no podía creerlo… pero tenía la esperanza… quería creer que, deseaba que fueras tú, y estás aquí, has vuelto, conmigo… te he echado tanto de menos… ¡Oh dios, Spike! – lloró en su pecho, bajo el abrigo de sus brazos.

Spike acariciaba su espalda, sin poder creerse aún que Buffy estuviera así, llorando en sus brazos, tan vulnerable – Buffy… love – murmuró subiendo la mano hasta la cabeza, sintiendo su sedoso pelo bajo sus dedos – vamos, no llores.

Ella levantó la vista, calmandose, no había podido contenerlo más, eran emociones demasiado intensas, pero sus caricias y la voz grave y profunda del vampiro consiguieron que ella se tranquilizara – ¿Dónde has estado? – preguntó – ¿Cuánto tiempo ha sido para ti? ¿Estás bien?

Él frunció el ceño sin comprender muy bien a qué venían aquellas preguntas – Sí…estoy bien.

– Pero… ha sido tanto tiempo, casi un año ¿de verdad estás bien? – dijo ella llevando su mano hasta su mejilla – ¿No hay secuelas?

Entonces lo comprendió – Buffy… solo fueron 19 días – confesó – 19 días reales.

– ¿Qué? ¿Cómo que 19 días? – preguntaba ella alzando más el tono de voz mientras daba un paso atrás – ¿y todo este tiempo? ¿Dónde has estado?

– En L.A., con el membrillo.

– Entiendo – dijo ella cada vez más molesta – ¿y no pensaste en llamar o…? ¡Dios! ¡Qué idiota soy! Yo pensando que… y resulta que tu…

– Lo siento, el idiota soy yo, pet. Tenía que haber hecho esto hace mucho. Haberte dicho que había vuelto.

Buffy lo miró friamente durante un momento, intentando mantener sus emociones a raya. Se cruzó de brazos, refugiándose en ese gesto y habló con seriedad – En eso te doy la razón. Creía que me amabas, ya veo que me equivoqué.

Spike se percató del cambio de actitud de ella, de dejar aflorar sus sentimientos a volver a encerrarse. La conocía demasiado bien como para saber que era una defensa, para no sufrir. – Buffy. Te amo – le dijo penetrandola con la mirada.

– No. Mientes. Ahora si me disculpas, tengo que hablar con Andrew – dijo intentando pasar por su lado, esquivando sus ojos – Tengo trabajo, por eso estoy en Roma.

– ¿Por el Inmortal? Puedo ayudar, Buffy. Lo conozco – comentó él yendo tras ella, entrando en el apartamento.

Buffy se giró bloqueandole el camino – No quiero tenerte cerca, Spike. Marchate, largate de mi vida y no vuelvas nunca.

– No hablas en serio, pet.

– No he hablado más en serio en mi vida – ella seguía a la defensiva y Spike comprendió que tenía que hacer algo, acercó su mano a ella y le pasó el pelo por detrás de la oreja – No me toques.

– Lo siento – se disculpó él apartandose pero sin dejar de mirarla – Buffy… tenemos que hablar.

– ¡No! – exclamó ella alterada – No tengo nada que hablar contigo ¿Sabes como he estado todo este tiempo? ¿Cómo me he sentido por dejarte morir aquel día? Deberías saberlo – dijo ella recordando cuando ella regresó del cielo – he soñado contigo cada noche, soñaba que te salvaba, que hacía algo que nos conducía a un final feliz…

Al oír aquello Spike supo cuanto daño le había causado, él la comprendía perfectamente, ella también dio su vida para salvar el mundo y eso a él lo destrozó – Buffy… – dijo dando un paso hacia delante y limpiándole las lagrimas que caían por sus mejillas.

– No… – insistía ella aunque sus palabras parecían contradecir lo que su cuerpo le pedía.

– Voy a besarte – ella lo miró ensanchando sus ojos – si no quieres que lo haga, sólo dímelo, párame.

Las lágrimas de Buffy cobraron intensidad, deseaba un beso más que ninguna otra cosa, pero se sentía traicionada, engañada. Y aunque su mente le decía que tenía que rechazarlo no se veía capaz. Necesitaba sus labios. Lo necesitaba a él. Pero tenía que ser fuerte, no podía permitir que las cosas volvieran a como eran antes. Ella tenía que poder decir que no, tenía que poder pararlo… sin embargo no deseaba hacerlo. Debía tomar una decisión y deprisa porque Spike cada vez estaba más cerca… ¿y ahora qué haría ella? ¿qué debía hacer?

3


Buffy no podía dejar que él la besara así que hizo lo único que podía hacer.

– No. Para – dijo echándose hacia atrás.

– Como quieras, Cazadora – dijo él entre molesto y decepcionado. Spike se quedó observándola, fijándose en los detalles. Estaba tan guapa como siempre. Más madura, más mujer, no era la Buffy que lo necesitaba desesperadamente para sentirse viva, ni siquiera estaba seguro de que lo que le dijo antes de morir fuera cierto, y esto… el que rechazara su beso, no hacía otra cosa que confirmar lo que ya sabía, que sólo se lo dijo por compasión. Puede que Buffy lo quisiera pero no de la manera en que él deseaba.

Buffy sabía lo que tenía que hacer, tenía que ser ella la que tomara la decisión, por eso no permitió que él la besara, aunque… hubiera sido todo mucho más fácil si le hubiera dejado hacerlo. Él seguía mirandola, y eso la inquietaba aún más, hacía que sintiera cosas por dentro, cosas que creyó que nunca más volvería a sentir, y simplemente era porque él la estaba mirando. Sólo había que ver como la miraba para darse cuenta de cuanto amor sentía él. Spike la amaba. Como siempre había dicho o incluso más, y aunque seguía sin entender porqué él había tardado tanto, decidió que ya habría tiempo para explicaciones, ahora sólo quería sentirse amada, ansiaba demostrarle el amor que tanto tiempo le había negado, deseaba besarlo, y deseaba que fuera el mejor beso de todos. Y pese a que solo pasaron observándose el uno al otro unos segundos a ambos aquel tiempo se les hizo eterno.

Spike estaba a punto de girarse para salir del apartamento viendo que nada tenía ya que hacer allí cuando notó un cambio en el rostro de Buffy, una sonrisa o el esbozo de una. Sus ojos ahora brillaban, fijos en los suyos.

– ¿Buff…? – susurró intentando entender lo que pasaba por su mente. Ella acortó la pequeña distancia que había entre ellos, decidida. Por fin tenía claro lo que tenía que hacer. Con rapidez buscó sus labios, devorándolos, mientras su mano buscaba su nuca para acercarlo aún más sintiendo como él se dejaba llevar y la rodeaba con sus brazos.

Comprendió sus intenciones demasiado tarde, cuando se quiso dar cuenta de lo que pasaba ella ya jugaba con su lengua, haciendo que se estremeciera. Ahora más que nunca quiso estar vivo solo para poder sentir como su corazón habría latido en su pecho con tanta urgencia como el de ella.

Buffy por fin estaba calmando la sed que había tenido durante meses, y por una vez en mucho tiempo se sintió feliz, como cuando estuvo en el cielo, con esa paz, esa tranquilidad que lo abarcaba todo, que la rodeaba. Mentira, estar entre sus brazos, entre los brazos del hombre que amaba era mejor aún.

Ambos estaban disfrutando del momento, saboreandose el uno al otro, intercalando besos intensos y apasionados con otros más suaves y delicados. Recorriendose el cuerpo con caricias, inundando sus fosas nasales con sus fragancias, poniendo todos los sentidos en aquel acto. Buffy se separó jadeante, buscando un aire que él no había echado en falta, abrió los ojos y se encontró con un Spike temeroso a su reacción.

Él sabía que aunque ella hubiera empezado el beso no había ganado la batalla aún. Buffy era testaruda, mucho. No sería fácil dejar que volviera a confiar en él. Y todavía tenía aquella duda atormentándolo.

– Es tan bonito… – dijo Andrew emocionado. Había salido del pasillo, ya vestido y preparado para la ocasión que lo esperaba cuando se había encontrado a la pareja besándose.

Buffy se giró hacia él, con las mejillas encendidas – Andrew – dijo a modo de saludo.

El chico se acercó a ellos y los abrazó a ambos de una vez, a uno con cada brazo – Cuanto me alegro por vosotros, por fin estais juntos – besó a Buffy en la mejilla y le dio un beso similar a Spike para luego separarse.

Cazadora y vampiro compartieron una mirada ante las palabras de Andrew, ignorando por completo el hecho de que llamaban a la puerta y éste iba a abrir. Spike sonrió al ver como una sonrisa iluminaba la cara de Buffy debido a la felicidad tan abrumadora que sentía dentro de ella. Ni siquiera se dieron cuenta de que se habían quedado solos, al menos, no al principio, no hasta que volvieron a unirse en otro beso, esta vez tanto uno como otro sintieron la necesidad de abalanzarse, de tocarse, de explorarse. Habían pasado demasiado tiempo esperando que esto sucediera, deseando que la unión entre ellos fuera completa.

Buffy movió sus manos por el pecho de él, sintiendo sus músculos bajo la camiseta, subió hasta los hombros y metió sus pequeñas manos por debajo de la chaqueta, haciendo que esta quedara enganchada por detrás en los brazos de Spike, este se movió, quitando las manos de la cintura de la Cazadora para permitir que la chaqueta cayera al suelo. Luego llevó las manos a la camisa de ella y comenzó a quitarle los botones uno a uno mientras sus bocas seguían unidas gimiendo la una en la otra, murmurando sonidos que expresaban lo que ambos sentían. Spike llevó una mano hasta la mejilla de ella mientras ponía una mínima distancia entre sus labios.

Buffy al verse liberada repitió lo que había estado intentando decir en la boca de Spike – Te amo – susurró.

Los ojos del vampiro brillaron de la emoción, escondiendo unas lágrimas que luchaban por salir. No podía creer lo que Buffy le había dicho, cada vez se arrepentía más de no haber ido a buscarla antes – Yo también, Buffy. Te amo – le dijo volviéndola a besar.

Ella consiguió separarse una vez más – te creo – dijo rápidamente antes de volver a engancharse a sus labios. Spike terminó de quitarle la camisa y comenzó a besarla por el cuello haciendo que Buffy echara la cabeza hacia atrás, él siguió sus besos por el hombro dándole un suave mordisco con sus dientes humanos. Buffy no pudo contenerse más y se permitió decir en voz alta lo que llevaba un buen rato pensando – te necesito, Spike, oh dios, te he necesitado tanto…

– Estoy aquí, estoy contigo – murmuró él acercándola, pegándola tanto a su cuerpo que Buffy pudo sentir su erección y de forma instintiva movió las caderas arrimándose a él, uniendo su boca con la suya una vez más, besándolo con ansia y desesperación. Sus manos recorrieron la espalda del vampiro llevándose la camiseta con ella. En unos segundos su pecho terso y firme estaba al descubierto. De un salto Buffy enganchó sus piernas alrededor de su cintura, agarrándose a su cuello lo que hizo que él se tambaleara hasta que su espalda chocó con la pared.

– Vamos a la cama – pidió ella besándolo en el cuello, mordisqueandole el lóbulo de la oreja provocando que Spike dejara salir roncos gemidos de su garganta. Como pudo se movió por el apartamento llevando a Buffy con él, drigiendose hacia el pasillo mientras ella llevaba una mano hasta sus pantalones, buscando el cierre. Incapaz de seguir avanzando buscó la pared del salón haciendo que ella chocara de espaldas.

No podía controlarlo más, necesitaba sumergirse en ella, poseerla. Ni siquiera sabía donde diablos estaba el dormitorio, y aunque así fuera, no se veía capaz de aguantar tanto – Buffy… – pronunció su nombre con la voz llena de una excitación profunda y visceral – joder Buff…

Buffy había conseguido liberar el miembro de él pero ella aún llevaba sus pantalones. Se movió intentando que él la dejara en el suelo. Spike captó el mensaje, liberándola. Buffy buscó el suelo con sus pies mientras deslizaba los pantalones del vampiro hacia abajo, Spike terminó de quitárselos con una sacudida y con brusquedad volvió a acercarse a ella, que aún luchaba con sus propios pantalones. Los pocos segundos que sus cuerpos había roto el contacto se les habían hecho eternos.

El cuerpo de la Cazadora se estremeció de placer al sentir como las ásperas manos de él liberaban sus pechos de la presión de su sujetador, rozando sus pezones con las palmas. Se arqueó, pegándose a la pared y gimió aún con más intensidad cuando Spike se dedicó a saborearlos, deslizando sus manos hacia abajo, y deshaciéndose por fin de la última prenda que los separaba con un fuerte tirón, rompiéndola. Instantes después Spike se había abalanzado sobre ella, tumbándola en el frío suelo, Buffy aunque lo sintió no le dio importancia, estaba tan concentrada en sentir el placer, tan ansiosa por tenerlo dentro de ella… – por favor… – suplicó alzando sus caderas, buscando el contacto, rodeándolo con sus piernas para facilitarle el acceso – …hazlo ya.

De todas formas él no estaba dispuesto a esperar más, la necesitaba, la necesitaba tanto que el no estar con ella dolía. Ya habían esperado demasiado tiempo. Sin dejar de besarla la penetró provocando que ella ahogara un grito en su boca. Comenzó a moverse, hacia dentro y hacia fuera, manteniendo el ritmo, sintiendo la calidez y la humedad alrededor de su miembro – Buffy… te quiero, joder, cuanto te quiero – su mente no pensaba, sus palabras procedían de su subconsciente más profundo, salían solas por su garganta entre gruñidos y jadeos.

Ella se abrazó a él, a su espalda queriendo tenerlo más cerca aún si eso era posible. El apartamento se inundó del olor que emanaba de sus cuerpos. Spike se había entregado a ella muchas veces, pero Buffy siempre se había mantenido lejos, encerrando sus sentimientos y concentrándose simplemente en el placer físico que el vampiro le proporcionaba. Era diferente esta vez, ella lo estaba dando todo. No sólo se permitía así misma disfrutar de las embestidas constantes y profundas, de sus manos y su boca recorriendo su cuerpo, era más que eso, deseaba tanto recibir el placer como proporcionarlo. Realmente era la primera vez que se entregaban el uno al otro.

– Will… oh dios William, te quiero – musitaba ella entre sollozos desesperados por lo que pronto sabría que sucedería, lo necesitaba, ya… y entonces todo desapareció y solo quedó sitio para el éxtasis. Buffy creyó volver a morir una vez más, nunca antes había sido tan intenso, ni siquiera con Spike. Gritó su nombre mientras le arañaba la espalda sintiendo como momentos después él se derramaba en su interior. Spike se desplomó sobre ella refugiando su cabeza en el hueco de su cuello. Ambos temblaban recuperándose del orgasmo.

Buffy continuaba con pequeños sollozos – Hey, luv – dijo él recuperando el ritmo normal de su inútil respiración – ¿todo bien? – ella asintió sin decir nada, abrazándolo con fuerza. Spike suspiró aliviado, aquel gesto demostraba que Buffy no se arrepentía de lo que acababa de pasar. No huía de su lado, buscaba su contacto. La besó con dulzura en la sien antes de hacer fuerza apoyándose en el suelo para levantarse. Buffy se apresuró a agarrarse a su torso impidiendo que se separara más – por mucho que me guste estar contigo, love, deberíamos movernos.

Buffy negó con la cabeza – no quiero separarme de ti, nunca más – se apartó un poco para poder mirarlo a los ojos. Eran preciosos, nunca dudó de eso aunque sí de otras muchas cosas.

– Jamás – Spike no pudo resistirse a saborearla una vez más y la invitó a un baile de lenguas. Deslizó suaves caricias por sus brazos hasta que la agarró por las muñecas, colocando los brazos en su cuello, y así se puso en pie, sosteniendo a la Cazadora por las piernas y la espalda, cargando en brazos con ella hacia el pasillo y dejando en el suelo toda la ropa desparramada.

Ella seguía observándolo detenidamente mientras él avanzaba hacia una de las puertas. Una de sus manos jugaba con la oreja de él – ¿Spike? – él la miró alzando una ceja – ese es el baño, el dormitorio está por allí – Buffy señaló otra de las puertas lo que hizo que él volteara los ojos mirando al techo antes de girarse hacia su nuevo destino – aunque si lo que quieres es que nos bañemos juntos… – Buffy acompañó sus insinuantes palabras con un movimiento sensual de su dedo que recorría los pectorales del vampiro.

– Tenemos que hablar – dijo él con seriedad. Ella arrugó los labios y bufó como protesta, pero Spike tenía razón. Ahora que ya habían calmado su apetito, era el momento de ponerse al día. Ya tendrían tiempo para hacer eso y otras muchas cosas juntos. Se acurrucó en su pecho y se dejó llevar.



4


– Déjame en el suelo, no estoy inválida – comentó Buffy molesta una vez estuvieron en la habitación. Spike resopló, más molesto aún por la actitud de ella que volvía a estar a la defensiva, pero la dejó ir. Buffy se acercó a la cama y cogió la colcha para echársela por encima. Una vez tapada se dio la vuelta y se quedó mirando al vampiro desnudo – ¿De qué quieres hablar?

– De nosotros – contestó él inclinando su cabeza hacia un lado.

Buffy se sentó en el borde de la cama – Creía que ya estaba todo dicho.

Spike sonrió y se acercó a ella, sentándose a su lado, dejando caer sus brazos sobre sus muslos – Yo solo… no sé, pensé que deberíamos hablar… – dijo inseguro y añadió tras una pausa que aprovechó para fijar sus ojos en los de ella – ¿me quieres? ¿hablabas en serio aquel día?

Fue entonces cuando Buffy se dio cuenta del daño que le había hecho, tanto tiempo negando lo que sentía por él había tenido sus consecuencias – lo siento – dijo agarrando su mano y apretándola con fuerza. Él no se vio con fuerzas para seguir mirandola a los ojos y esquivó su mirada, temiendo lo peor. Buffy entonces se apresuró en continuar – por todo el daño que te hice, lo siento, hice tan buen trabajo negando lo que sentía por ti que cuando me atreví a admitirlo no me creíste, pero Spike, te quiero… dios, no puedo creer que esté diciéndote esto – dijo con una sonrisa nerviosa – pero así es, te quise mucho antes de decirte que lo hacía, tienes que creerme, por favor – su voz adquirió un tono casi de súplica cuando pronunció las últimas palabras.

Spike entonces tiró repentinamente de ella rodeándola con sus brazos y comenzó a besarla por le cuello efusivamente provocando pequeñas risitas en Buffy – lo sabía – dijo él de forma engreída – no pudiste resistirte a mis encantos.

– ¡Eh! – exclamó Buffy apartándolo, quiso replicarle pero él empezó a poner esa cara de niño bueno, mirándola como sólo él sabía hacer, de forma inocente y descarada al mismo tiempo y lo único que su mente le pedía eran sus labios, así que lo besó de forma tierna, saboreando cada rincón de su boca, despacio, sintiendolo – espero que Sarah no venga hoy a dormir a casa – le dijo al separarse – quiero apropiarme de su habitación durante toda la noche.

– ¿Sarah?

– Sí, estamos en su cuarto, ella es… mi doble, creo que ya la conoces.

– Oh sí, aunque si te digo la verdad, la original es mucho mejor, por cierto… ¿qué os traeis entre manos? Conozco al Inmortal y será mejor por vuestro bien que no descubra vuestro jueguecito.

– ¿Por qué crees que estoy aquí? Hace unas horas estaba en Londres y me llamó Sarah diciendo que dos tipos muy extraños sabían que ella no era yo… uno eras tú, pero… ¿y el otro?

– Ángel. Vinimos a Roma porque pensamos que estabas en peligro, metida en algún lio con el Inmortal, bueno y por una historia con unos demonios.

– No soy ninguna principiante, Spike.

– Lo sé, solo queríamos saber que estabas bien, pero entonces nos topamos con Sarah, Andrew nos dijo que tú en realidad estabas en Londres, el peach regresó a L.A. y yo decidí que ya era hora de que supieras que había vuelto.

Buffy afirmó levemente comprendiendo lo que Spike le explicaba – ¿Por qué has tardado tanto? – preguntó.

– Perdóname, luv, quise verte en cuanto el jodido medallón me trajo de vuelta, pero era un fantasma y no podía salir de L.A. y luego recuperé mi cuerpo pero vino lo de la maldita profecía y…

– ¿No podías haberme llamado? – preguntó ella interrumpiendolo – ¿Haberme dicho que estabas bien? Me hubiera gustado saberlo.

– Debí hacerlo, pero tu ya habías rehecho tu vida, no quería volver a ponerla patas arriba con mi presencia.

– Eres un imbécil. No rehice mi vida, solo seguí sobreviviendo. Me has hecho mucha falta Spike… he llorado noches enteras por ti, de hecho… tú eres el motivo por el que necesité una cazadora que se hiciera pasar por mi – Spike la miró frunciendo el ceño por lo que ella continuó hablando – yo no podía ¿entiendes? Tenía que disfrutar de la buena vida aquí en Roma, ir a fiestas y pasarlo bien para integrarme en el círculo social del Inmortal, pero… – se calló para agarrar las dos manos del vampiro y apretarlas levemente.

Spike bajó la vista hacia las manos unidas y cuando volvió a levantar la cabeza se encontró con una cazadora que lo miraba fijamente, con los ojos brillantes – Buffy…

– Pero… ¿cómo hacer eso cuando no tienes motivos para seguir viviendo? – dijo con la voz llena de emoción – ¿cuando has perdido a la persona que le daba sentido a tu vida? Simplemente no podía…

– Lo siento, pet – Spike se llevó las manos de ella hacia su boca y las besó en las palmas – espero que puedas perdonarme por eso.

– Claro que sí – dijo sin apartar sus manos de las de él – todo eso forma parte del pasado, ahora solo me interesa vivir el presente… – hizo una pausa que aprovechó para coger aire y armarse de valor, hablar de todo aquello aún le resultaba complicado – y el futuro, contigo – terminó de decir mirandolo fijamente, esperando algún tipo de respuesta por parte del vampiro.

Spike no reaccionó al principio ¿realmente la Cazadora estaba hablando de un futuro con él? Tiró de sus manos y la acercó a él para poder abrazarla con fuerza. Ella le devolvió el gesto y así estuvieron un buen rato, en silencio, simplemente sintiendose el uno al otro, felices por fin después de tanto tiempo.

– Sólo hay algo que no entiendo… – dijo él rompiendo el silencio – ¿por qué estais vigilando al Inmortal?

Buffy suspiró con pesar, no le apetecía hablar de ese tema ahora, lo único que quería era permanecer en los brazos de Spike para siempre – es una larga historia, Spike – comenzó diciendo separandose un poco y añadió – necesitabamos vigilarlo de cerca, sabemos que está tramando algo gordo, controla toda la comunidad demoniaca de Roma. Los demonios se están organizando y creemos que El Inmortal es el cabecilla. La misión de Sarah es informar de sus relaciones con otros demonios importantes.

– ¿Y por qué hacerse pasar por ti?

– Lo intentamos, intentamos llevar a cabo esta misión sin que yo tuviera que intervenir, sobre todo por… bueno ya sabes, no lo estaba pasando muy bien – Spike afirmó levemente, sintiendo un gran dolor en su interior por ser el causante de su sufrimiento – pero él no aceptaba la compañía de cualquiera, es bastante exigente.

– Sí – dijo rodando los ojos – y seguro que le ponía el beneficiarse a La Cazadora.

– Sabes de lo que hablas ¿eh? – bromeó Buffy dándole un pequeño manotazo en el pecho.

Spike se contuvo una sonrisa para en seguida preguntar preocupado – ¿Y cuál es el siguiente movimiento? – sabía que el enemigo al que Buffy se enfrentaba esta vez no era uno cualquiera, se acercaba una guerra y él estaba dispuesto a intervenir, una vez más estaba preparado para luchar a su lado.

– ¿Podemos dejar de hablar de trabajo? Hemos pasado todo un año sin saber el uno del otro, deberíamos ponernos al día – Buffy se levantó de la cama para sentarse a horcajadas sobre él, agarrandose a su cuello – mmmm a ver… ¿por donde empiezo? – dijo de forma melosa, mordiendose el labio inferior para inmediatamente pegarse más a él y besarlo en la punta de la nariz – sí, esto está tal y como recordaba.

– Buffy… ¿qué es esto?

Ella se apartó un poco para poder mirarlo a los ojos y sonrió, sabía perfectamente a que se estaba refiriendo con esa pregunta – esto es otra oportunidad, Spike. Y te aseguro que no voy a desaprovecharla. Te quiero.

– mmmm me gusta como suena – comentó él mirandola fijamente.

– Te quiero – volvió a decir ella, esta vez con un susurro antes de atrapar sus labios, repitiendo con ese acto lo que acaba de decirle. Él gimió en su boca y le devolvió el beso de forma pasional y salvaje, sus bocas parecían no saber vivir la una sin la otra.



FIN